Punto de vista de Adolfa
El viento era frío contra mi rostro mientras corría por el bosque blanco resplandeciente que conducía al Mundo Espiritual. Cada árbol a mi alrededor brillaba con luz, y las hojas flotaban en el aire como plumas plateadas. El suelo bajo mis pies se sentía suave, casi vivo, empujándome hacia adelante con una energía silenciosa. Cuanto más me acercaba al palacio de la Reina Amira, más intensa se volvía la sensación de ardor en mi pecho. Era el mismo dolor que siempre sentí