Elara
No me giré al oírlo acercarse, aunque sentía cómo acortaba la distancia con la sutil vibración del vínculo.
Orión tenía esa forma de moverse que se anunciaba sin necesidad de emitir ningún sonido. Incluso ahora, después de toda la tensión, después de todas las discusiones, después de todos los errores y casi derrotas, su presencia me atraía de maneras que no quería admitir.
Mantuve la mirada fija en el camino de piedra bajo mis pies, obligándome a concentrarme en las grietas y los mo