Orión
Corrí.
No como un Alfa al mando de un ejército en batalla, ni como un estratega midiendo distancias y formaciones, sino como un hombre cuya alma ya se desgarraba.
Mis disparos impactaron contra la piedra y la tierra, apenas oyéndose bajo mis pies mientras atravesaba el campo de ejecución.
El rugido del acero de batalla chocando, los lobos gruñendo, las brujas gritando hechizos se difuminaron en un ruido distante y sin sentido. «Elara», susurré, su nombre arrancado de mi pecho como una ple