Orión
Lo primero que noto es que ya no siento que me estoy muriendo.
Aunque no es algo repentino. No hay un alivio súbito ni una recuperación dramática de la fuerza, solo… un cambio lento y confuso a medida que el dolor agudo e implacable en mi pecho comienza a disminuir.
Cuando me doy cuenta de que puedo respirar con facilidad sin sentir ese dolor punzante en el corazón, respiré hondo, seguido rápidamente de otra bocanada de aire.
Mis dedos se contraen contra el suelo, débiles, inestables, per