Orión
Dolor.
Fue lo primero que sentí… un dolor agudo, implacable, que me atravesaba el cráneo como si algo intentara salir a zarpazos desde dentro.
Un gemido escapó de mi garganta al abrir los ojos a la fuerza, solo para arrepentirme al instante.
La tenue luz me cegó, haciendo que todo se viera borroso y girara.
Por un momento, me quedé quieto, respirando hondo, esperando que el martilleo en mi cabeza se calmara… hasta convertirse en algo soportable.
¿Qué demonios pasó?
Me tomó un momento, per