Observé su rostro con atención. —¿Qué pasó?
Por un momento, no respondió.
En cambio, miró alrededor del vacío salón del trono como si se asegurara de que estuviéramos solos… aunque ese lugar solo existía en mi mente.
—Ha habido… un incidente. La cautela con la que formuló la frase captó mi atención.
—Explícate —le espeté.
Vaelor respiró hondo, sosteniendo mi mirada. —Hubo un intruso.
—¿En el palacio?
—No, en nuestro mundo.
Fruncí el ceño. Eso tenía aún menos sentido.
Hay una razón por la que nu