Orión
Ver cómo la vida se le escapaba de los ojos mientras le hundía el cuchillo aún más profundamente en el pecho, tan profundo que casi podía oír su roce contra su caja torácica, me produjo una inmensa alegría.
Acerqué su rostro al mío mientras lo observaba con dificultad para respirar. "¡Esto es lo que te pasa cuando decides enfrentarte a alguien más grande que tú!", espeté, y con un fuerte tirón, saqué la espada de su cavidad torácica, provocando que la sangre le saliera por la boca mientra