Capítulo 121

Elara

El impulso no desaparece cuando Orión lo hace.

Espero que se desvanezca como se desvanece el dolor después de coser una herida... lenta, reticente, pero inevitablemente.

En cambio, persiste, enroscada y esperando.

Los sanadores van y vienen. Me susurran palabras tranquilizadoras, me toman el pulso, ajustan las runas grabadas en las paredes. Alguien limpia la sangre del suelo. Alguien reemplaza el cuchillo con una taza de tónico amargo y me dice que beba.

Lo hago.

Sonrío cuando me dicen qu
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