—La gala es en dos semanas, papá. ¿Ya contrataste a alguien que se encargue del menú? —preguntó Nicole, removiendo la ensalada en su plato.
La familia estaba cenando como todos los días.
—Yo también estoy invitado, ¿no? —inquirió Noah, frunciendo el ceño.
—Pues claro, eres mi hermano —rio Nicole—. Aunque no trabajes en la empresa, estás invitado.
Ella se llevó un bocado a la boca y al sentir que se manchó un poco de mayonesa, usó una servilleta.
—He contratado al chef más famoso de la ciudad —comentó su padre.
—¿Cuál de todos? Conozco a muchos chefs famosos por aquí—expresó Nicole, alzando una ceja.
—El que trabaja en uno de los restaurantes de Maison Noire, hija… —murmuró, un poco apenado por decirlo—. Espero que no te moleste. Sé que tu ex pareja es dueño de la cadena.
—El chef debe ser buenísimo en su trabajo para que quieras contratarlo, papá —aseveró Noah, extrañado—. ¿Lo conocemos?
—No, pero seguro lo conocen en la gala.
Nicolás sabía perfectamente que se trataba de Thi