CAPÍTULO 53

El coche rodaba por la carretera silenciosa. Ryder estaba sentado a mi lado en el asiento trasero; su mano descansaba sobre mi muslo, trazando con el pulgar círculos lentos sobre la seda. El calor de su tacto atravesaba la tela y se filtraba directamente en mi piel.

Mi cuerpo se sentía vivo de una manera que nunca antes había experimentado. La victoria, los vítores, la forma en que me había besado en el escenario frente a todos... todo se mezclaba en algo cálido e inquieto dentro de mí. M
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