—¿Cómo que Gab no está? —grité, con la voz temblándome a medida que el pánico se apoderaba de mí—. ¡Gab estaba bien anoche! ¡Estaba con Henry y contigo, así que ¿cómo carajos va a haber desaparecido?!
—Sí, Gab estaba con nosotros, pero… —comenzó Julius, con el rostro pálido y tenso.
—¿Pero qué? —espetó Ryder antes de que Julius pudiera terminar—. ¡Se suponía que debían protegerlo!
Su puño se estrelló con violencia contra la pared. El muro se hundió al instante bajo la fuerza