~ Ryder ~
—Tengo que ir a salvarla —dijo Doris, con la voz tensa por el miedo y el fuego. Apretó los puños con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.
Fue entonces cuando realmente la miré: las botas bien amarradas, el cuero oscuro de combate ceñido a su cuerpo, el cabello recogido para la batalla.
Ahí fue cuando caí en cuenta. Si no hubiera entrado en ese preciso momento, ella se habría lanzado directo al territorio de la Manada del Trueno completamente sola.
Me acerqué un paso más