Capítulo 87. La verdad silenciada
Capítulo 87. La verdad silenciada
—¿Con qué derecho te presentas en el colegio de mis hijos? —le solté nada más verle, sin dar tiempo ni a un saludo, ni a un respiro, ni a nada.
La rabia me hervía por dentro, como si me hubiese tragado fuego. Había pasado todo el día dándole vueltas a esa llamada del colegio, a cómo me dijeron que “el padre” de Ian había acudido a recogerle después de la caída en el patio. El maldito nudo en el estómago no me soltó hasta tenerle delante, ahí, plantado en mi