Punto de vista de Elena
«Aléjate de ella.»
La voz de Andrew fue más un gruñido que reverberó en su pecho y atravesó mi espalda.
Sus brazos me apretaron como hierro. No podía respirar. No podía pensar.
Solo registré el rostro de Kael… el rostro que había perseguido mis pesadillas todos estos años, el rostro que me observaba cuando era una niña jugando en los bosques al borde de nuestras tierras.
Kael ladeó la cabeza, observándonos como si fuéramos insectos entretenidos.
«Sigues siendo tan posesivo, Andrew. Pero ella fue mía primero. Los contratos son vinculantes, especialmente los firmados con sangre.»
«Ese contrato es nulo y sin efecto.» Rowan avanzó, sus manos aferradas al bastón con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. «Elena era solo una niña. No sabía lo que hacía. No dio su consentimiento. Su padre no tenía derecho.»
«Su padre tenía todo el derecho.» Kael sacó otra hoja de papel. El papel era nuevo; la firma tenía fecha reciente. «Esta es su firma», dijo. «Atesti