Valentina golpeó la puerta del despacho de Alexander y entró tras recibir autorización, y el hombre que hablaba con su asistente personal sonrió al ver a su hermosa esposa entrar.
–Déjanos a solas–
Miguel estaba a punto de retirarse.
–No es necesario, no me voy a demorar– dijo Valentina acercándose –Solo vine a informar que voy a salir con Sebastiano para hablar sobre la finalización del proyecto, no pude hablar con él antes, así que saldremos a almorzar. ¿Está bien?– preguntó mirándolo, espera