Valentina caminaba de un lado a otro en su sala, nerviosa y aprensiva ante la posibilidad de estar embarazada. No es que le desagradara la idea, pero era algo que no había considerado antes: un bebé, un hijo, una responsabilidad.
—Tengo que decírselo a Alexander. No, todavía no estoy segura, primero necesito comprar una prueba de embarazo…
Alguien tocó la puerta, sacándola de sus pensamientos.
—Pasa— Sebastiano entró en la sala sonriendo.
—No te he visto hoy— dijo mientras se acercaba a Valenti