Alexander suspiró al ver a Valentina salir de la oficina y pensó en ir tras ella, pero ambos de cabeza caliente solo se pelearían más, así que se sentó, se levantó de nuevo, y se volvió a sentar encendiendo la computadora para concentrarse en el trabajo, pero su mente lo llevó de vuelta al apartamento de Leila y a lo que había hecho con ella.
Horas atrás...
–¡Ah!– Leila gimió y su cuerpo se contrajo en el sofá al contacto de Alexander, pero él la sostuvo firme manteniéndola en su lugar.
–Aguant