Valentina sintió la lágrima caliente caer de su ojo y resbalar por su rostro mientras sus piernas permanecían congeladas ante aquella imagen.
Leila se removió en la cama pasando su mano por los brazos y el pecho de Alexander, luego abrió los ojos y sonrió mirando al hombre dormido, dejando un beso largo en sus labios.
–fuiste tan maravilloso como siempre, mi amor.– Leila se sentó en la cama y abrió los ojos con sorpresa, llevando la mano hasta sus pechos expuestos para cubrirlos.
–V-Valentina,