Alexander sintió que un abismo se abría bajo sus pies.
"No, de ninguna manera. Ella no puede dejarme. ¡No puede!"
—¡Alexander!— gritó Dominic al ver a Alexander subir al asiento del conductor del coche, y él entró junto con él; el auto arrancó a toda velocidad.
Los periodistas y blogueros sacaron sus cámaras, empezando a hacer especulaciones.
"La gran boda del año que se convirtió en el gran fiasco del año."
—¡Maldita sea, y yo sin mi celular!— maldijo Dominic, mientras Alexander mantenía los o