—Dominic— pronunció el hombre mayor, mirando al más joven, y luego observó a su alrededor.
—¿Vuelves después de años y vienes a invadir y destruir mi casa?—
Dominic permaneció erguido, de frente al hombre.
—Su hijo provocó esto. Siempre se lo dije, y usted siempre supo que algún día se metería en problemas con la persona equivocada, y que cuando ese día llegara, ni siquiera el nombre de su familia lo salvaría—
Don Caetano apretó los puños, nervioso al oír aquello.
—¿Antonio? ¿Dónde está Antonio