Alina
Calmar a dos vampiros antiguos es un desafío mucho más grande de lo que había imaginado. Kalium se negaba a escuchar razones, tuvimos que esperar hasta el anochecer, cuando ambos pueden deambular por el castillo sin temor a la luz del sol. Lucian se encargó de él y yo de Valard.
El príncipe vampiro estaba reticente a hablarme, le sorprendió ver el cambio en mí, y no confiaba en que yo fuese de fiar, pero pasado el atardecer, por fin conseguí que se abriera conmigo.
—Está bien, te diré la