Lucian
—No importa lo que yo sienta, no deseo obligarte a estar con una bestia como yo.
Alina da un paso seguro hacia mí. Mi corazón se agita dentro de mi pecho, porque de algún modo siento que la tensión que corta el aire entre los dos está a punto de explotar.
—Lucian, debes saber, que yo me había arrepentido de irme aquella noche. De no ser por Circe, habría regresado a ti.
Mi parte racional se negaba a creer que eso fuese verdad. Lo escuché la primera vez cuando ella me explicó lo que había