Alina
Salir de esa pequeña cueva donde pasé encerrada tantos días se siente como un fresco respiro. Encaramada a la espalda de Ulric, no alcanzo a ver más allá de unos pocos metros, sin embargo, mi visión se aclara rápidamente y es ahí cuando me doy cuenta del verdadero caos que está sucediendo.
Por un momento llegué a pensar que Ulric mentía, pero reconozco muy bien los uniformes del ejército real, además, incluso algunas caras se me hacen familiares, a pesar de la sangre que enmascara bastant