Lucian
Alina me estuvo evitando todo el día después de nuestro pequeño encuentro en el pasillo y de lo que vio con Circe. Intento darle su espacio, pero ¡al diablo con eso! No puedo dormir sin saber qué es lo que piensa de mí.
Desde el balcón de mi torre veo su ventana, de pronto la abre y las velas que la iluminaban se apagan. Me bastan unos pocos minutos para decidirme bajar a verla.
Ya se ha vuelto un hábito en mí venir a mirarla dormir casi todas las noches. Esta en especial parece estar mu