[Punto de vista de Araya]
La luz de la mañana se filtra por las ventanas de la cabaña, pálida y fría. Araya despierta con el sonido de voces afuera, bajas y urgentes. Su cuerpo todavía duele por sus heridas, pero el dolor agudo se ha reducido a un latido persistente.
Se impulsa cuidadosamente, haciendo una mueca mientras los vendajes se jalan con fuerza. El fuego se ha reducido de nuevo, solo brasas brillantes proyectando luz débil por la cabaña.
Ronan se ha ido. Su silla junto al hogar está va