[Punto de vista de Araya]
Araya despierta en la oscuridad.
El fuego se ha reducido a brasas brillantes, proyectando apenas suficiente luz para ver. La cabaña está silenciosa excepto por el suave crepitar de las brasas moribundas y el viento silbando entre los árboles afuera.
Algo la despertó. Un sonido, quizás. O un sentimiento.
Los ojos de Araya se ajustan lentamente a la luz tenue. Mira hacia la silla junto al hogar donde Ronan estaba sentado antes.
Vacía.
El corazón de Araya se salta un latido. Se impulsa lentamente, haciendo una mueca mientras el dolor dispara por sus costillas. Los vendajes en sus pies se jalan con fuerza mientras mueve sus piernas sobre el borde de la cama.
¿A dónde fue?
Un sonido afuera hace que Araya se congele. Es bajo y retumbante, como truenos rodando por las montañas. Pero no es trueno.
Es un gruñido.
El aliento de Araya se detiene. Mira hacia la ventana, donde la pálida luz de la luna se filtra por los huecos en las contraventanas.
La puerta todavía está