Capítulo 36

Aquel día hacía más frío de lo normal y las finas camisas que vestían no eran suficientes para protegerlos del aire que, si se quedaban quietos un momento, les helaba los huesos.

Enxo llevaba horas siguiéndola sin que ella lo notara y, en ese momento, la observaba picar la roca rutinariamente, concentrada en sus pensamientos. Miraba cómo cada músculo de su cuerpo se contraía con el esfuerzo, en absoluto aburrido; podría pasarse el día entero vigilándola, si era necesario, y sería feli

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