Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación se encontraba sumida en una oscuridad que habría sido absoluta de no ser por el resquicio de luz que se colaba por debajo de la puerta; el único sonido, dentro, era la respiración acelerada de la pareja que acababa de tener sexo hacía unos segundos. Fuera del cuarto, se escuchaban ahogadas algunas voces.
Shasta, acomodado sobre el colchón con ambas palmas debajo de su cabeza, fijaba su vista en un punto cualquiera de la negrura mientras los problemas comenzaban a volver







