Mundo ficciónIniciar sesiónHadassa.
Encomienda…
—Es hora… —Un guardia disipó el silencio que se estableció entre Séfora y yo, y después de una larga mirada de parte de ella, se giró y asintió hacia el hombre que estaba decidido a acompañarla hasta la puerta principal.
Por si solos, mis pies comenzaron a caminar detrás de ellos, a la vez queriendo tomar a Séfora y pregun







