EROS
Apenas pude ponerme en pie, me dieron de alta.
Adam insistió en llevarnos a madre y a mí a su nueva casa.
—Sabes lo que no puedo creer—se quejaba mi madre, más que enfurruñada, estaba a punto de explotar—. Ese cuerno mediano no ha respondido mis llamadas, ni un solo mensaje, su hermano está convaleciente y ni siquiera eso le importó.
—Tampoco es que quiera verlo—confesé.
Despues de aquella amenaza, era más que evidente que Nicholas estuviese tras todo.
Mi madre chascó la lengua.
—Tu tambié