HOLLY
Dakota me habló, despertándome.
—Querida bella durmiente ¿estás enferma o te destrozaron la espalda anoche? —lo dijo en tono burlesco.
—¿Dormida?
Miré a mi alrededor, asustada, salté de la cama, yo no dormí aquí anoche, había una nota:
No te asustes, estabas cansada, llevé a los niños a la escuela, descansa.
—Dime que Adam no secuestró a tus hijos.
—¿Qué? —me alarmé.
Ella soltó una carcajada del otro lado.
—Estoy bromeando, están en su clase—solté el aire aliviada—. Parecen contentos, aun