Él hombre tenía tiempo sin dinero y sin sexo. Siguió mirando lo que hacían en el auto, pero había algo extraño se vio cuando Guillermo tosió y salpicó sangre a la cara de Rosalía y como la ventana estaba manchada de sangre.
El chico se levantó y avanzó despacio para observar más de cerca.
Rosalía repetía constantemente. “¿Por qué no yo? ¿Por qué? ¿Por qué?”. Sin parar mientras metía y sacaba la navaja del pecho de Guillermo.
De la boca de Guillermo brotó sangre, cerró sus ojos y su cabeza cay