CAPÍTULO 29. Un hada borracha y un beso robado
CAPÍTULO 29. Un hada borracha y un beso robado
Y la verdad era que si Raven decía que la fiesta se había acabado, entonces la fiesta se acababa y punto, así que Rowan, con su corbata ya floja y la chaqueta sobre el respaldo de su silla, se había quedado despidiendo a los últimos invitados con esa sonrisa amable que uno pone cuando solo quiere cerrar la puerta con llave y olvidarse del mundo.
—Gracias por venir… sí, sí, fue hermoso… buenas noches —repetía como un mantra mientras Alaric, Cedric y