UN JINETE EMERGE DE LA OSCURIDAD.
Las voces tras de mí se habían apagado para darle paso a ruido de cascos, al principio pensé que nuevamente deliraba; Mariana me había contado que caí del caballo, eso tuvo que haber afectado algo en mi cabeza, el ruido sonaba más cerca; en ese punto de terror me arrodillé para implorar a Dios por mi alma. Entonces, de entre los espesos árboles, vi una especie de aura blanca, como una luz que mostraba facciones muy sutiles, similares a las de mi madrina; en ese último minuto me levanté con auda