EL AMOR ES EL HECHIZO MÁS POTENTE.
Estefanía.
Dime muchacha, ¿Te gustan las orquídeas? —me preguntó Mariana mientras subía los escalones hacia la recámara.
—¡Me fascinan! —exclamé con entusiasmo.
—Entonces mandaré a traer varias para que las cultives en el invernadero; no quiero que escatimes en gastos. Me gustaría que volvieras a los jardines de esta propiedad, los más hermosos de toda la región, y que no tuvieran nada que envidiar a los jardines de las mansiones de otros países —sonrío dándome emoción; sin embargo,