Mundo ficciónIniciar sesiónCaminé con pasos apresurados sosteniendo con fuerza entre mi pecho la carta del hombre que amaba, me interné en el interior del invernadero y me dispuse abrirla, el corazón me latía con fuerza al ver aquella maravillosa escritura y con un nudo en mi garganta comencé a leer:
España, 19 de octubre de 1790







