Réquiem 10:
"No somos más que hilos en el telar de un destino cruel, que se divierte anudando nuestras vidas justo antes de cortar la cuerda."
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El silencio que siguió a las palabras de Aslan fue absoluto, uno de esos vacíos repentinos que pesan más que el ruido más estruendoso. La música distorsionada del bar parecía haber quedado en un segundo plano, convirtiéndose en un eco lejano que ya no lograba llenar el hueco que se había formado en nuestra mesa.
Aparté la mirada de sus ojos por