Mundo ficciónIniciar sesiónGaia
Dejar a Conan en la celda fue una de las cosas más difíciles que he hecho, pero me llevé conmigo la esperanza de que pronto se recuperará. Necesito creer que volveremos a ser tan felices como antes de esa cena que terminó en esta horrible tragedia.Al llegar a la habitación, vi a mi padre esperándome en la puerta. En cuanto nuestros ojos se cruzaron, el peso de todo lo que había pasado me golpeó y corrí hacia él, abalanzándome a sus brazos como cuando era una niña pequeña que buscaba protección. Él me apretó fuertemente contra su pecho, y por primera vez en muchas horas, me permití soltar un suspiro de alivio; en sus brazos me sentí segura, como si nada malo pudiera alcanzarnos ahí.— Papá... me alegro tanto de que estés bien —susurré con la voz algo quebrada, escondiendo mi rostro en su hombro.— No... yo soy el que está feliz por ti, mi princesa —contestó él, rodeándome con más fuerza, como si tuviera miedo de que me desvaneciera—. Estuve tan preocupado,






