Gaia
El sonido de los pájaros es tan reconfortante, cierro los ojos mientras el aire fresco de la mañana golpea mi rostro, mi vientre comienza a agitarse — Oh cariño, ya haz despertado — le susurro a mi hijo, siempre que escucha mi voz se tranquiliza, pero está vez se sigue moviendo fuertemente
— ¿ Que te tiene tan inquieto hee?— le pregunto mientras lo acaricio.
Después de un rato Mika aparece con el té y comienza a servirlo, el sabor del té caliente me relaja por completo.
— ¿Desea que tambi