Cap. 10 Nueva vida.
Mario se despertó sobresaltado. Había visto a alguien parado junto a su ventana. Llevaba un abrigo largo y oscuro, pantalones negros, y una máscara sin ojos, con una sonrisa burlona.
—No te preocupes —le dijo aquella figura—. Estoy aquí para ayudarte a vengarte de todos.
Pero entonces sonó la alarma. Mario abrió los ojos. Solo había sido un sueño.
Apagó el despertador y se preparó para ir a trabajar. Al bajar las escaleras, vio a María, la sirvienta que había contratado, preparando el desayuno.