—No… Kialtom, Kialtom… no… no…—los gritos se escuchaban en la distancia, Nash había corrido hacia mí y había apartado a su hermana, en lo que Hoku, con sus ojos llenos de lágrimas me tomo en sus brazos y negaba al parecer intentando hacer lago, ellos no sabían si quitar la daga, no sabían si retirarla o no, no sabían que hacer mientras mis ojos estaban fijos en los suyos en aquello que ahora no tenían ningún tipo de expresión mientras veía los míos, mientras observaba todos a su alrededor, mien