Adilá...
La mañana de la coronación llegó con un cielo nublado, como presagiando la tormenta que se avecinaba.
La mayoría de los sirvientes corrían de un lado al otro, mientras Rania escuchaba los truenos que producían relámpagos cada nada.
—La naturaleza es sabia… —ella escuchó a Rania que le estaba colocando un monito a Omar, mientras hacía los sonidos.
Era indiscutible que Laya era su persona favorita y, aunque Rania estaba sonriendo con ese escenario, su corazón estaba totalmente embargado