Mi nueva boda…
Las calles de Omán se habían transformado en un eco sombrío de lo que una vez fueron. Bajo la orden de Samir, la guardia había tomado el control total, patrullando con una severidad que rozaba la crueldad. La proclamación del estado de emergencia resonaba como un trueno sordo, ahogando los susurros de libertad que aún quedaban, y las celdas de Omán estaban repletas de ministros, y personas que incluso estaban declaradas a muerte.
En el palacio, la tensión era casi palpable. Los