SÍ, ESTÁS CONDENADA…
Madison se quedó sin aliento, sus pensamientos se agolpaban en su mente mientras intentaba procesar la revelación que acababa de escuchar. Omar Al-Amad, el hombre con el que había compartido momentos íntimos, risas y confidencias, resultaba ser nada menos que el Emir de Omán y Yemen. La realidad golpeaba con fuerza, y ella se encontraba en medio de un torbellino de emociones y preguntas sin respuesta.
—¿Eres el Emir? —repitió Madison como una tonta, todavía incrédula, busc