¿CREES QUE PUEDAS AYUDARME?…
El aire helado de la noche golpeó el rostro de Madison mientras caminaba por las calles, sintiendo como si estuviera en medio de un torbellino de emociones. Las palabras de su padre resonaban en su mente una y otra vez:
“No soy tu padre”.
Era como si todo lo que había conocido y había sido cierto en su vida se desmoronara frente a sus ojos. Había sacudido los cimientos de su mundo, dejándola en un estado de confusión y desesperación abrumadora. No sabía a dónde ir n