Ella era igual o peor que él…
Rania tenía a Omar en sus brazos, y lo besaba cada nada, aunque estuviera completamente dormido.
—Debería descansar, mi señora… no ha dormido nada…
Ella miró a Laya y negó.
—No… estaré bien.
—Está asustada, lo entiendo, pero no puede mostrar su miedo.
Rania contuvo su sollozo.
—Ese tipo está loco. Literalmente lanzó una amenaza contra Omar, pero te lo juro… —ella miró a Laya con determinación—. Nunca pondrá un dedo sobre Omar, primero tendrá que sacarme hasta