Con cada paso que daba, me acercaba más a mi final feliz, ese de cuento de hadas que todas soñamos desde que somos niñas… parece mentira, pero siento que por primera vez soy consciente y estoy plenamente segura de la decisión que estoy tomando. Esto es muy distinto a la vez que lo hice con Alexander, en ese entonces era una niña tonta e ilusa que no sabía ni siquiera lo que era el amor, mucho menos el compromiso que se asume al casarte con una persona. Creo que todos deberíamos pasar por el pro