LYDIA POV
El silencio se apoderó del espacio.
Simplemente nos quedamos ahí, mirándonos fijamente.
Durante un largo rato.
—¿Vas a firmarlos ahora? —empecé a decir—. ¿O cuándo?
No respondió.
Una risa seca escapó de mis labios.
Me di la vuelta, dejándolo ahí de pie con los papeles del divorcio sin firmar.
Lo que necesitaba en ese momento era un trago fuerte.
No otra de sus malditas estupideces.
Tomé las llaves del coche que colgaban de la pared.
Y salí de la casa.
Conduje directo al primer bar que