REINA DEL ODIO. CAPÍTULO 19. Una representante médica
REINA DEL ODIO. CAPÍTULO 19. Una representante médica
Llego a casa y me dejo caer en el sofá, sin siquiera encender las luces; la oscuridad siempre me ha parecido reconfortante. Cierro los ojos y respiro hondo.
Me repito a mí misma que está bien, que no debería importarme que Christian no quiera verme más.
"Tú no esperas nada de los hombres", me digo y lo cierto es que, no. No tengo expectativas de nadie.
No debo tenerlas.
Si las personas que más debían amarme en el mundo me fallaron, ¿cómo pue