REINA DEL MAR. CAPÍTULO 44. Fuegos en la noche
REINA DEL MAR. CAPÍTULO 44. Fuegos en la noche
La doctora me mira con esa misma cara profesional que puso cuando me confirmó que estaba embarazada. Pasadas la emoción y e espanto inicial, hay algunas cuestiones que resolver con urgencia y esta es una de ellas.
—¿Lista? —pregunta, y me doy cuenta de que tengo las manos tan apretadas que me duelen los nudillos.
Asiento y trato de relajarme mientras me inyecta anestesia local y hace el pequeño corte sobre mi brazo para retirar el implante. Ya no p